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Las principales
conclusiones de la evaluación educativa del Plan Ceibal, que se
presentó en el LATU, son que : la mayoría de los niños aprenden a manejar la computadora XO en menos
de un mes; los maestros están utilizando -por lo menos- una vez por
semana la computadora en la clase; e las madres utilizan las computadoras
para buscar entretenimiento, conseguir material de estudio, leer
noticias y averiguar sobre temas de salud.

Se encuestaron a más de 5.000 niños de tercero a sexto año, a más de
7.000 familias, 1.000 maestros y 200 directores. La encuesta es
representativa del país y se realizó en junio.
No Toquen Nada (Océano FM) conversó con dos especialistas que
trabajaron en la investigación: el licenciado en Educación Martín Pérez
Burger (máster en ciencias sociales, orientación en educación) y la
socióloga Ana Laura Martínez (máster en sociología de la educación).
Para los investigadores, el Plan Ceibal significó un cambio
importante en la experiencia educativa en la escuela. Antes del Ceibal
ya que la tecnología era una realidad ajena al salón de clase.
“Estábamos atrasados en términos de poder ofrecer, desde la escuela,
una experiencia digital sustantiva”, señaló Pérez Burger. “Eso cambió
brutalmente entre 2006 y 2008. En 2006, la mayoría de los niños
aprendía la experiencia digital en el medio privado, a través de
celulares, las tecnologías móviles y los ciber café. Allí no podíamos
incidir”, comentó. “A partir de 2008, el ciber café deja de ser un
lugar sustantivo en donde el niño se conecta a internet y aprende. La
escuela y el maestro pasan a tener un rol clave: la importancia de este
cambio es que tenemos posibilidad de injerencia, conducir un fenómeno y
aportar contenido”.
Hasta 2008 sólo 21% de las escuelas públicas del país tenían sala de
informática y se trataba de las escuelas de contextos más favorables.
Según los directores, las escuelas que tenían 10 o más máquinas para
los niños, no superaban el 6%, explicó Pérez. “Hubo muchos esfuerzos en
los '90 para proveer de tecnologías en las escuelas. Pero el Ceibal fue
una política que arrasó con esa carencia del soporte mínimo”.
En la clase
La socióloga Martínez, también coordinadora de la evaluación,
explicó que la mayoría de los niños aprendió rápido y sin mayores
diferencias sociales y económicas. El 80% de los alumnos aprendió en
menos de un mes, “sin diferenciación de contexto sociocultural”,
recalcó. “Los niños de medios rurales lograron hacerlo, los de medios
urbanos también, las clases sociales más desfavorecidas y las más
favorecidas. El aprendizaje se produce básicamente en la exploración
individual del niño y en la exploración entre niños y sus pares. Se
puede poner en juego toda la curiosidad y el espíritu investigativo de
los niños". La especialista contó que, por ejemplo, en Colonia los
docentes decían que no sabían cómo, de un día para el otro, la
información viajaba kilómetros, y un día sabían mirar videos de youtube
en Colonia Suiza y al otro día lo sabían en Colonia del Sacramento”.
Según la encuesta, casi la mitad de los niños (45%) aprendió a usar
la computadora junto con sus pares, 36% aprendió solo y 19% con el
maestro.
La encuesta averiguó qué hacen los niños con las computadoras. Pérez
Burger explicó que se dan dos situaciones: con conectividad y sin
conectividad. “Los que tienen conectividad experimentan todo a través
de internet, desde descargar contenidos, participar en un blog, bajar
juegos... En cambio, los que no tienen conectividad aprovechan mucho
más la conectividad de las máquinas: chatean más que los niños que
tienen internet -a través de un chat de XO a XO- y navegan internamente
en la máquina”, describió.
La investigación muestra cómo están integrando las computadoras al
trabajo en el aula. Según la encuesta, cuatro de cada 10 docentes manda
hacer deberes con la computadora. En la clase, 65% de los docentes
propone trabajos grupales con la máquina, por lo menos una vez por
semana. Además, el 76% plantea trabajos individuales una vez a la
semana.
En la casa
La investigación también apuntó al impacto de las computadoras fuera
de la clase. Allí se reveló que la mitad de la familia que vive con el
niño utiliza la computadora, pero el resto sigue ajeno.
“Por una parte, ha realimentado el deseo de aprender más en las
mamás, que se acercan a la escuela para acceder a la señal que permite
conectarse a internet y buscan materiales juntos”, dijo la socióloga
Martínez. “La inmensa mayoría de estas familias tiene menos de 10
libros en el hogar”, agregó. “Pero algunas personas se quedaron fuera
de este proceso o no han logrado saber cómo funciona esta computadora o
sus niños no les han enseñado tanto, o ellos no se interesaron tanto.
De manera que hay algunas nuevas brechas entre la población que accedió
al Plan Ceibal”.
En la casa, quienes más utilizan la computadora son los hermanos
mayores y las madres. La mayoría utiliza la XO para entretenerse, luego
sigue la búsqueda de información general y material de estudio para los
hijos, la lectura de noticias y la búsqueda de información sobre temas
de salud.
Posible cambio de hábito
“Lo que nos dicen las madres es que uno de cada tres niños estaría
mirando menos televisión, en sustitución del tiempo que dedican a
utilizar la computadora en el hogar”, comentó Martínez. “Obviamente si
utilizan la computadora una o dos horas, hay alguna actividad que están
haciendo menos. A su vez, eso tiene más peso en los sectores sociales
más desfavorecidos, que son los que miran más televisión”.
La socióloga consideró que “si se comprobara que en el uso que hacen
de ese tiempo, desarrollan más actividades cognitivas y les permite
acceder a información más enriquecedora de la que estaban accediendo en
la televisión, es un impacto francamente positivo”.
La investigación también indagó sobre cómo valoran las familias la
entrega de las computadoras. La respuesta fue unánime: los padres de
los escolares aprecian en forma muy positiva la entrega de las XO ya
que la consideran un elemento central en la educación y el futuro de
sus hijos. “Aparecen frases del orden de 'les está desarrollando la
mente'. Eso los dignifica y la gente lo dice muy claramente, siente que
se está apostando a la inteligencia de sus hijos”, concluyó Martínez.
La investigación también mostró las dificultades tecnológicas para
instalar el Plan Ceibal, sobre todo en las escuelas rurales.
Encontraron 197 institutos que no tienen luz eléctrica.
Más de la mitad de esas escuelas están a más de 3.000 metros del
tendido de la UTE, indicó Pérez. “No hay manera de ubicarlas, están
perdidas en el espacio geográfico. Puede ser que en una estancia se
habilitó o se promovieron los esfuerzos para que hubiera una escuela
porque sino los hijos no se iban a escolarizar. Como llegó el Ceibal,
ahora se está pensando en cómo va a llegar la electricidad a ese lugar.
Es un desafío que se comenta poco”.
Para el especialista, el Ceibal dejó en evidencia varias carencias
que deben resolverse. “No puede haber lugares que no tengan
electricidad, no pueden haber niños que no tengan cédula. Había miles
de niños sin cédula en la escuela. Estas dos cosas se dieron más que
nada en el interior, pero hay una tercera cosa que se va a ver cada vez
más en Montevideo: el contraste que hace ver a un niño marginado con
una XO, en un carro, trabajo infantil, mala alimentación, son
contrastes que dejan muy en evidencia todas las cosas que no habíamos
hecho antes”.
Escrito el 15 de diciembre de 2009 a las 15:43 por Nausícaa Palomeque
Fuente: www.180.uy
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